La estimación preliminar del PIB italiano para el tercer trimestre publicada por el Istat superó las expectativas: se temía el inicio de una recesión técnica, pero en cambio ha llegado el séptimo trimestre positivo consecutivo. Una cifra muy superior a las estimaciones: solamente entre julio y septiembre la economía italiana creció un 0,5%, con lo que el crecimiento adquirido para 2022, es decir, la cifra total que se registraría al final del año si el crecimiento del último trimestre fuera nulo, es del 3,9%. El resultado final dependerá de los resultados del cuarto trimestre: pero la nueva cifra refuerza la tendencia positiva.

 

Los servicios fueron el principal motor de la producción estival, probablemente gracias, en particular, al efecto propulsor del turismo, que en el verano compensó en parte los efectos negativos del aumento de los precios de la energía sobre el tejido productivo italiano.  El consumo doméstico se ha confirmado como el pilar del crecimiento italiano en los últimos meses. Y desde el punto de vista de las finanzas públicas, se refuerza el margen de maniobra que ya era amplio este año debido al crecimiento del primer semestre y a la avalancha de ingresos fiscales.

 

 

Italia crece más rápido que la media europea. Según los datos de Eurostat, tanto en la Unión Europea como en la zona de los países que adoptan el euro (la llamada “Eurozona”) el PIB aumentó un 0,2% respecto al trimestre anterior, mientras que en comparación con el mismo trimestre de 2021 aumentó un 2,4%. Entre los grandes países Italia fue el que más creció: Alemania lo hizo en un 0,3%, Francia y España en un 0,2%.