En ocasión de la XX Semana de la Lengua Italiana en el Mundo proponemos el primer episodio de una nueva rubrica dedicada a la oferta literaria de la Mediateca del Instituto Italiano de Cultura (descubre aquí come ser socio).
Hoy presentamos una novedad del catálogo, la novela “A riveder le stelle” de Aldo Cazzullo, quien reconstruye la Divina Comedia, obra fundante de la lengua italiana moderna, en forma de novela.

 

La Divina Comedia como viaje iniciático pero también como viaje geográfico a través de Italia. Con esta coordenadas bien presentes, Aldo Cazzullo reconstruye la Divina Comedia en forma de novela, proporcionando el mismo servicio que Virgilio ofreció a Dante, el de guía. Y si Virgilio lo fue para Dante en el Infierno, Cazzullo lo es hoy para el lector dentro de una obra que es compendio del saber universal y poema fundacional de la identidad nacional italiana.

 

 

Porque la historia de Dante es también la historia de cada lector y de cada italiano; algo que el sommo poeta lo deja claro ya desde el primer verso: «en el medio del camino de nuestra vida». Y de hecho A riveder le stelle – este el título de la novela-ensayo de Aldo Cazzullo, edita por Mondadori y disponible en el catalogo de la biblioteca digital IIC Santiago – tiene como subtítulo “Dante il poeta che inventó l’Italia”.

 

“Italia”: una palabra que Dante repite casi obsesivamente ya a partir del primer canto, reiterando una idea que en realidad tendrá que esperar 540 años después de su muerte para ser concreta y que para Dante es un sueño, un paradigma de cultura y belleza.

 

Hoy, setecientos años después la muerte de Dante, aquel paradigma sigue siendo provechoso, ayudando el lector a entender el contexto actual de Italia.

 

 

Y en esto Aldo Cazzullo se demuestra un guía excelente: no omite ni un nombre o historia que la obra mencione, desde los encuentros más célebres hasta listas de personajes encontrados por Dante durante su viaje en el infierno. Si la Divina Comedia fue compendio, podríamos decir que este es un condensado, ya que abarca también la actualidad y el pasado reciente.

 

Muchas líneas temporales pero un solo eje espacial: Italia. 

 

Un viaje por el universo dantesco, pero a la vez un viaje por la geografía social, cultural y tradicional italiana. Un viaje que empieza, por ejemplo, en Rimini, ciudad que Cazzullo así describe: «Rimini es el verdadero ombligo de Italia, un lugar donde las personas son eficientes y rápidas como los milaneses, cálidas y generosas como los napolitanos» – pero que sobretodo es la Rimini que fue escenario del amor  – y desafortunadamente de la muerte – de Paolo y Francesca; uno de los episodios más altos de la Divina Comedia.

 

Pues si el recorrido de Dante es una bajada que prepara y es funcional a una subida -y esto es síntoma de la fe del poeta en el género humano, siempre capaz de salir adelante en las adversidades; la obra de Cazzullo, entre mitos, leyendas, líderes, estrellas de la música, poesía, se convierte en un mapa de la Italia que fue y de la Italia que es, traspasando los muros del tiempo y adquiriendo cierta universalidad.

 

En fin: Cazzullo reescribe la aventura de Dante como prueba de fuego de una identidad nacional que encuentra en el viaje del Poeta en la Divina Commedia un momento de desarrollo fundamental.