Monumental actuación de la selección nacional masculina de volleyball en el Mundial, con la final ganada a Polonia en 4 sets: después de 24 años los “azzurri” suben de nuevo (4ª vez en la historia) al escalón más alto del volleyball.

La Azzurra se coronó campeona del mundo tras un torneo inolvidable, dominado de principio a fin jugando un volleyball por momentos “de otro planeta”.

Y así, el pasado domingo en Katowice (Polonia), los “azzurri” vencieron a los anfitriones de Polonia en cuatro sets en remontada, 22-25, 25-21, 25-18, 25-20.

Fue un partido de alto nivel por parte de ambos equipos en la cancha, siendo el resultado final la coronación del maravilloso crecimiento del proyecto liderado por el entrenador De Giorgi.

Para la Selección es el cuarto título mundial después de los tres éxitos consecutivos entre 1990 y 1998. Un oro mundial que faltaba desde hace 24 años.

La selección italiana era además la más joven de la competición; algo que no le impidió, tras el título europeo del año pasado, alcanzar el techo del mundo.

“¡Campeones del mundo! La más afectuosa, intensa y sentida felicitación. Fue una noche inolvidable”. El Presidente de la República, Sergio Mattarella, saludó así los flamantes campeones del mundo, recibidos ayer en el Quirinale. “Vi la final de anoche –añadió el presidente- desde el primer hasta el último saque; incluso el primer set estaba en sus manos, pero habérselo entregado a los polacos fue un gesto de cortesía hacia el público local, muy deportivo”.

Desde luego que, tras el triunfo, se desató el entusiasmo entre los protagonistas de la hazaña. Algo subrayado de inmediato por seleccionador italiano, Ferdinando De Giorgi: “Estos chicos son jóvenes con talento, son un signo de esperanza para nuestro País por el enorme valor que generan”.

Algo muy cierto. De hecho ahora el gran objetivo tienen que ser los Juegos Olímpicos de París 2024: con un equipo como éste, Campeón de Europa y del Mundo, es legítimo seguir soñando.