En una ceremonia realizada vía conexión remota, la Embajada de Italia en la persona del Embajador Mauro Battocchi y la Pontificia Universidad Católica de Chile en la persona de su Rector, Ignacio Sánchez, han procedido a la firma de un Memorandum de Entendimiento para establecer una relación de colaboración entre las dos instituciones para la promoción de los hábitos de vida saludable y el consumo de Dieta Mediterránea en Chile.

 

La ceremonia ha contado también con la presencia del Decano de la Facultad de Medicina, Felipe Huesser, del Director de la misma escuela de medicina, Rafael Torres, la Vicerrectora de Relaciones Internacionales de la PUC, Lilian Ferrer, entre otros importantes representantes de esta histórica casa de estudio chilena y de la Embajada de Italia.

 

Las actividades de colaboración serán canalizadas en Chile a través del Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica dirigido por el prof. Attilio Rigotti con la colaboración de la Guadalupe Echeverría.

 

Ignacio Sánchez, Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, durante la firma del acuerdo

 

En el curso de los últimos dos años ambas instituciones han trabajado activamente en la realización de una serie de iniciativas de promoción de la Dieta Mediterránea en Chile.

 

Para Italia, la promoción de la Dieta Mediterránea es un objetivo de política pública, nacional e internacional, en el marco de la promoción de lo que llamamos el “vivere all’italiana”, el vivir a lo estilo italiano: un estilo de vida basado en la salud, la sociabilidad, la belleza e la innovación.

 

La Dieta Mediterránea es el modelo de alimentación que ha recogido más evidencias científicas del beneficio para la salud. Esa no significa sólo comer productos mediterráneos, sino también comer con moderación, desarrollar actividad física regularmente, como caminar; favorecer la convivencia, es decir compartir una comida para sentirse parte de una comunidad; y, sobre todo, favorecer la estacionalidad, o sea espaciar entre variedades y elegir aquellas de estación, frescas y no transformadas, ricas de sustancias benéficas para la salud.

 


Aquí pueden ver la entrevista de Bío Bío al Prof. Daniele Del RioDirector de la Escuela de Estudios Avanzados en Alimentación y Nutrición de la Universidad de Parma, sobre los beneficios de la Dieta Mediterránea.

 

 

Chile, por características geoclimáticas, goza en su zona central de un ecosistema similar al que se encuentra en la cuenca del Mediterráneo. La producción agrícola incluye productos mediterráneos. Además, la gastronomía nacional chilena posee platos cuya preparación presenta similitudes con aquella de algunos alimentos de la tradición mediterránea.

 

Por lo tanto, la promoción de una Dieta Mediterránea puede traducirse en primer lugar en una mejora en las condiciones de salud y calidad de vida de la población de Chile, como lo demuestran los estudios e las intervenciones que ha realizado la Pontificia Universidad Católica; en segundo lugar, se puede convertir en el desarrollo de la agricultura y de la industria agroalimentaria chilena, particularmente las producciones de calidad y con denominación de origen.

 

Tal como señalado por el Embajador Mauro Battocchi:

Dadas estas premisas, confío en que el Acuerdo nos permitirá implementar nuevos proyectos ítalo-chilenos, orientados a estudiar, capacitar y también comunicar sobre los beneficios de la Dieta Mediterránea. Nuestro objetivo es que unos proyectos pilotos puedan ser “escalables” hacia verdaderos y propios proyectos de política pública, en el marco de importantes programas ya realizados en esta materia por el Gobierno chileno.