Los lígures en Chile: de 1812 al «don Giuseppe de la esquina»
La comunidad ligur es la más antigua y la más numerosa de las italianas en Chile, y su presencia empieza mucho antes de la gran emigración del siglo XIX.
Ya en 1812, un marino genovés usaba Valparaíso como base de operaciones para el transporte de inmigrantes hacia California, actividad que realizaba junto con barcos de otra familia ligur cuyos descendientes se establecieron después en el país.
Por qué Liguria y no otra región
La razón es de correspondencia estructural, y ya se ha señalado en más de un estudio sobre el asunto: Génova y Valparaíso son la misma ciudad en dos continentes.
Ambas son puertos comerciales construidos sobre cerros que caen al mar, con la actividad económica pegada al agua y la vivienda trepando la pendiente. Ambas viven del tráfico marítimo, del comercio de importación y del crédito asociado a ambos.
Un genovés que desembarcaba en Valparaíso no llegaba a un lugar desconocido: llegaba a una versión de su ciudad con otra lengua. Y traía exactamente las competencias que ese lugar demandaba.
«Don Giuseppe de la esquina»
Es el detalle más elocuente de toda la historia. A los almaceneros italianos instalados en Valparaíso se les llamaba genéricamente «don Giuseppe de la esquina» —sin distinción de nombre real.
Ese apelativo intercambiable indica una cosa: eran tantos que el nombre propio dejó de ser información. La esquina del barrio tenía un almacén, y el almacén tenía un italiano.
Hacia 1904, el cónsul italiano en Valparaíso constataba el peso de sus connacionales en el comercio local. No era una impresión: era una estructura económica.
De qué vivían
El comercio minorista de barrio fue la puerta de entrada, y por las razones habituales:
- capital inicial bajo, comparado con cualquier actividad industrial;
- crédito: el almacenero conocía a sus clientes y fiaba, lo que en una economía de ingresos irregulares era infraestructura financiera;
- red: los italianos se abastecían entre ellos, importaban juntos y se avalaban mutuamente;
- familia como unidad de trabajo, sin costo laboral.
De ahí, la segunda generación pasó a la importación, a la industria y a las profesiones liberales. Es la trayectoria estándar, y en Valparaíso se cumplió con una precisión de manual.
Lo que sobrevive
Las tradiciones de la región de origen siguen vigentes, sostenidas por la asociación ligur del país, con actividad regular y celebraciones propias.
La principal es la festividad dedicada a la advocación mariana ligur cuya tradición se remonta a una aparición de finales del siglo XV en los montes del interior genovés, y que se celebra cada año también en Chile — habitualmente en la parroquia italiana de Santiago, seguida de un encuentro de la comunidad.
La lógica de las apariciones
Un detalle curioso que la tradición ligur registra: las apariciones marianas atribuidas a esa región son varias, en localidades distintas y en siglos distintos —una en Génova a finales del siglo XV, otra en Chiavari en el siglo XVII, y otras menores.
No es una particularidad ligur sino un rasgo general de la religiosidad popular de la Europa católica: las apariciones se concentran en zonas rurales, en momentos de dificultad, y casi siempre tienen como testigo a una persona de condición humilde —un pastor, una campesina, un niño.
Cada una de ellas produjo un santuario, y cada santuario produjo una fiesta. Y cada fiesta viajó después, en la memoria de quienes emigraron, hasta el otro extremo del mundo.
Un siglo y medio después
Lo notable del caso ligur en Chile no es que la comunidad exista —eso lo comparten todas las colectividades migrantes antiguas— sino que siga distinguiéndose de la italiana en general.
Un descendiente de cuarta generación en Valparaíso puede no hablar italiano y saber perfectamente que su familia no era «italiana» sino genovesa, y celebrar una fiesta que en el resto de Italia casi nadie conoce.
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo hay presencia ligur en Valparaíso?
Muy temprano: ya en 1812 un marino genovés usaba el puerto como base de operaciones para el transporte de inmigrantes hacia California.
¿Por qué llegaron tantos lígures?
Por los fenómenos migratorios de los siglos XIX y XX, y porque Génova y Valparaíso compartían la misma condición de ciudad portuaria y comercial.
¿Qué era «don Giuseppe de la esquina»?
El apelativo genérico con el que se llamaba a los almaceneros italianos instalados en Valparaíso, tan numerosos que el nombre propio se volvió intercambiable.
¿Qué constataba el cónsul en 1904?
El peso de la colonia italiana en el comercio local, que en ese momento era ya una realidad estructural del puerto.
¿Se conservan las tradiciones lígures?
Sí, sostenidas por la asociación ligur del país, con celebraciones religiosas y actividades regulares.
¿Cuál es la festividad principal?
La dedicada a la advocación mariana ligur cuya tradición se remonta a una aparición de finales del siglo XV.
¿Dónde se celebra en Santiago?
Habitualmente en la parroquia italiana, seguida de un encuentro de la comunidad.