«Io Capitano» de Matteo Garrone: la candidatura italiana al Oscar 2024
«Io Capitano» sigue a dos jóvenes senegaleses en su viaje hacia Europa.
Ciclos de cine italiano, muestras que viajan desde Roma o Florencia, aniversarios literarios y restauraciones de patrimonio: la programación cultural italiana en Chile y los debates que la acompañan en Italia.
«Io Capitano» sigue a dos jóvenes senegaleses en su viaje hacia Europa.
Terezín, el campo-ghetto de Theresienstadt, tuvo orquestas, ópera infantil y conferencias mientras funcionaba como antesala de Auschwitz.
Rigoletto se estrenó en La Fenice en 1851 y llegó a Santiago en 1857, en la temporada inaugural del Teatro Municipal.
La cultura italiana llega a Chile por dos vías que rara vez coinciden. Una es la institucional: ciclos, muestras y conciertos organizados desde las entidades culturales italianas, con programación anual y sedes fijas. La otra es la del circuito local, donde una película italiana entra por un festival, una editorial chilena traduce a un autor o un museo incorpora una obra en préstamo.
Seguir sólo una de las dos deja fuera la mitad de lo que efectivamente se puede ver.
Buena parte de la agenda cultural italiana se organiza alrededor de aniversarios: los centenarios de Pasolini o de Calvino, los setecientos años de Dante, las efemérides de la ópera. Esas fechas mueven restauraciones, ediciones críticas y exposiciones que de otro modo no ocurrirían.
Aquí interesa también lo que queda después: qué archivo se digitalizó, qué obra volvió a exhibirse, qué traducción quedó disponible. El aniversario es el disparador; el resultado material es la noticia.
Principalmente en festivales y en ciclos programados por instituciones culturales, con temporadas acotadas. La cartelera comercial incorpora títulos italianos de forma irregular, casi siempre después de un premio internacional.
El conjunto de sitios y prácticas italianas inscritas en las listas de la Unesco. Italia encabeza el número de sitios del patrimonio mundial, e incluye además prácticas inmateriales como el arte del pizzaiolo napolitano.
Sí. Las instituciones culturales italianas mantienen fondos bibliográficos y mediatecas con préstamo, y varios colegios de la colectividad conservan colecciones propias.
Sí, a través de cursos de instituciones culturales, universidades y colegios de la colectividad. Algunos de esos cursos preparan además para certificaciones oficiales de idioma.