Capitán Pastene: 23 familias emilianas llegadas en carretas en 1904
Capitán Pastene, en la comuna de Lumaco, región de La Araucanía, tiene una fecha de nacimiento precisa: el 9 de marzo de 1904.
Ese día, cerca de veintitrés familias procedentes de las colinas de Emilia-Romaña llegaron a tierras araucanas montadas en carretas tiradas por bueyes. El viaje había sido devastador.
Lo que encontraron
Conviene no adornar el episodio. Las familias habían salido de un norte de Italia empobrecido con la promesa de tierra fértil, y lo que hallaron fue un territorio de bosque denso, sin caminos, con inviernos lluviosos y sin ninguna de las condiciones descritas.
Los primeros años fueron de subsistencia. Parte del grupo regresó; los que se quedaron desmontaron a mano, se construyeron sus casas y tardaron una generación en pasar de la supervivencia a la producción.
Esa dureza forma parte de la memoria local tanto como el prosciutto, y las familias del pueblo la cuentan sin suavizarla.
Tres culturas en el mismo territorio
Desde el comienzo, en Capitán Pastene la cultura italiana se cruzó con la criolla y con la mapuche.
Es un dato que conviene enunciar con precisión: la región era —y es— territorio mapuche, y la colonización agrícola europea se produjo tras la ocupación militar del territorio y la redistribución estatal de las tierras.
Los colonos no decidieron esa política; llegaron dentro de ella. Y en el plano cotidiano —trabajo, vecindad, escuela, matrimonios— se produjo una convivencia que hoy el pueblo reivindica como parte de su identidad.
Las dos cosas son ciertas al mismo tiempo, y omitir la primera vuelve incomprensible la segunda.
Qué conservó el pueblo
La herencia mejor mantenida es gastronómica, y tiene una explicación técnica: los oficios que las familias trajeron encontraron aquí condiciones para prosperar.
La curación del prosciutto. El oficio central, favorecido por el clima local y por la producción porcina de la zona. Es hoy el producto que identifica al pueblo.
Las pastas caseras, los embutidos y las conservas.
La lengua, en estado residual: expresiones familiares, nombres de platos, toponimia.
Qué se visita
El recorrido cabe en un día y es a pie:
- el emporio local, con productos de la zona;
- el cine del pueblo;
- las bodegas de maduración del prosciutto;
- la parroquia;
- el entorno rural de la cordillera de Nahuelbuta.
Y las banderas de Chile e Italia ondeando juntas frente al municipio, que es lo primero que ve quien llega.
Por qué el jamón funcionó aquí
Vale detenerse en la razón técnica, porque no es folclore. La curación en seco necesita una combinación estrecha de temperatura fresca y humedad estable durante meses, sin heladas fuertes ni calor prolongado, y con ventilación constante. El interior de La Araucanía, con inviernos húmedos, veranos moderados y la influencia de la cordillera de Nahuelbuta, ofrece precisamente esa banda climática.
Ese es el motivo por el que el oficio prosperó aquí y no en cualquier destino de la emigración. Las familias trajeron el método, pero un método de curación sin el clima adecuado no se transmite: se pierde en una generación. Cuando ambos coinciden ocurre lo contrario, y el producto se convierte en la actividad económica que sostiene al pueblo, que es exactamente lo que pasó.
Ciento veinte años
En marzo de 2024 la localidad cumplió 120 años desde la llegada de aquellas veintitrés familias.
Es una cifra que ordena la perspectiva. Cinco generaciones separan a los habitantes actuales de los que bajaron de las carretas, y la mayoría de ellos no habla italiano ni ha estado nunca en Emilia-Romaña.
Y sin embargo el pueblo sigue curando jamón con el método que trajeron, sigue llamándose como se llama, y sigue poniendo las dos banderas. Eso es, en términos exactos, lo que significa una identidad heredada: no un recuerdo sino una práctica que nadie se ha planteado abandonar.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se fundó Capitán Pastene?
El 9 de marzo de 1904, con la llegada de cerca de veintitrés familias italianas a las tierras araucanas.
¿De dónde venían los colonos?
De las colinas de Emilia-Romaña, en el norte de Italia.
¿Cómo llegaron?
En carretas tiradas por bueyes, tras un viaje descrito como devastador por los propios relatos familiares.
¿Qué tradiciones se conservan?
Sobre todo las gastronómicas: la curación del prosciutto y las pastas caseras, además de la lengua en expresiones familiares y de la toponimia local.
¿Qué se puede visitar?
El emporio local, el cine del pueblo, las bodegas de maduración del prosciutto y la parroquia, además del entorno rural.
¿Conviven varias culturas?
Sí: desde el origen, la cultura italiana se cruzó con la criolla y la mapuche, en un territorio históricamente mapuche.
¿Qué aniversario cumplió?
Ciento veinte años en marzo de 2024, contados desde la llegada de las primeras familias.