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La Constitución italiana de 1948: cómo se escribió y qué protege

Impresión a una tinta de una mesa larga vista desde arriba, con platos, vasos y muchas manos alrededor.

La Constitución de la República italiana fue aprobada el 22 de diciembre de 1947, en sesión de la Asamblea Constituyente, después de año y medio de trabajos preparatorios. Entró en vigor el 1 de enero de 1948 y sigue siendo la ley fundamental del país.

Su historia es interesante por una razón concreta: es el resultado de un acuerdo entre fuerzas que no se querían.

Un texto escrito por adversarios

En la Asamblea Constituyente electa tras la guerra convivieron las tres grandes corrientes políticas de la posguerra italiana: la democristiana, la socialista-comunista y la liberal-republicana. Ninguna tenía fuerza para imponer su modelo.

El resultado es un texto que recoge elementos de todas: garantías liberales clásicas, derechos sociales de raíz socialista y referencias a la tradición católica. Esa procedencia mixta explica dos cosas a la vez:

  • su legitimidad duradera, porque ningún sector puede reclamarla como propia ni desconocerla como ajena;
  • sus ambigüedades, porque varias fórmulas quedaron deliberadamente abiertas para que todos pudieran firmarlas.

En Italia se la ha llamado la «Biblia laica» del país, expresión que da idea del lugar simbólico que ocupa: un referente común en un sistema político por lo demás muy fragmentado.

Los principios fundamentales

Los primeros doce artículos forman lo que se conoce como los principios fundamentales, y se consideran el núcleo no modificable del texto:

ContenidoIdea central
Forma del EstadoRepública democrática fundada en el trabajo
DerechosReconocimiento de derechos inviolables, individuales y en grupos sociales
IgualdadIgualdad ante la ley y deber del Estado de remover obstáculos de hecho
TrabajoDerecho y deber, con el trabajo como fundamento del orden
AutonomíasReconocimiento de autonomías locales
Relaciones internacionalesRechazo de la guerra como instrumento de agresión

El artículo sobre la igualdad merece una nota, porque contiene una fórmula que muchas constituciones posteriores copiaron: no se limita a declarar la igualdad ante la ley, sino que encarga al Estado remover los obstáculos de hecho que la impiden. Es la base constitucional de las políticas sociales italianas.

Rígida, y por qué eso importa

La Constitución italiana es rígida: no puede modificarse por ley ordinaria. Su reforma exige un procedimiento agravado —doble votación en cada cámara, con intervalo, y posibilidad de referéndum confirmatorio.

Ese diseño ha tenido consecuencias verificables. Se ha reformado en aspectos concretos —organización territorial, equilibrio presupuestario— pero los intentos de reforma estructural han sido rechazados en referéndum en más de una ocasión. El electorado italiano ha mostrado, repetidamente, más disposición a cambiar gobiernos que a cambiar el texto.

La referencia en el debate chileno

Cuando este tema se discutía en Chile, la Constitución italiana aparecía con frecuencia como ejemplo de constitución de posguerra nacida de un acuerdo amplio, en contraste con textos impuestos por una mayoría circunstancial.

Vale registrar cómo terminó ese proceso: Chile rechazó en plebiscito las dos propuestas que resultaron de él, en 2022 y en 2023, y mantuvo su texto anterior con reformas.

La comparación conserva interés analítico precisamente por eso. El caso italiano sugiere que la durabilidad de una constitución depende menos de su contenido que de cuántas fuerzas puedan reconocerse en ella —y que una asamblea donde ningún sector puede imponerse produce un texto más ambiguo y, quizá por eso, más longevo.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se aprobó la Constitución italiana?

El 22 de diciembre de 1947, en sesión de la Asamblea Constituyente, después de año y medio de trabajos preparatorios. Entró en vigor el 1 de enero de 1948.

¿Quién la redactó?

Una Asamblea Constituyente electa, en la que convivieron las tres grandes corrientes políticas de la posguerra italiana: democristiana, socialista-comunista y liberal-republicana.

¿Por qué se dice que es fruto de un acuerdo?

Porque ninguna de esas corrientes tenía fuerza para imponer su modelo, de modo que el texto recoge elementos de todas. Ese compromiso es la razón de su legitimidad y también de sus ambigüedades.

¿Qué significa que sea una constitución rígida?

Que no puede modificarse por ley ordinaria: su reforma exige un procedimiento agravado, con doble votación en cada cámara y la posibilidad de referéndum confirmatorio.

¿Qué son los principios fundamentales?

Los primeros doce artículos, que fijan la forma republicana, el trabajo como fundamento, los derechos inviolables, la igualdad y el rechazo a la guerra como instrumento de agresión. Se consideran el núcleo no modificable.

¿Se ha reformado?

En aspectos concretos sí, sobre todo en materia de organización territorial y de equilibrio presupuestario. Los intentos de reforma estructural han sido rechazados en referéndum en más de una ocasión.

¿Qué relación tiene con el proceso constitucional chileno?

Ninguna formal, pero fue una referencia frecuente en el debate chileno de 2020-2023 como ejemplo de constitución de posguerra nacida de un acuerdo amplio. Chile rechazó en plebiscito las dos propuestas que resultaron de ese proceso.