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«Vera de verdad»: coproducción entre Liguria y Atacama

Impresión a una tinta de guirnaldas de bombillas tendidas sobre una plaza con sillas plegables y una tarima baja.

«Vera de verdad» es una coproducción cinematográfica italo-chilena con una premisa que une dos lugares improbables: un acantilado de Liguria y el desierto de Atacama.

Es la ópera prima del italiano Beniamino Catena, y se estrenó en salas chilenas en abril de 2022.

La premisa

Vera es una niña de diez años aficionada a la astronomía. Desaparece sin dejar rastro mientras pasea con Claudio, su profesor, cerca del acantilado de Punta Crena, en Liguria.

En ese preciso instante, a doce mil kilómetros, en San Pedro de Atacama, un hombre de mediana edad clínicamente muerto vuelve a la vida.

La estructura de la película se sostiene sobre esa simultaneidad, y el mecanismo narrativo es el que la hace funcionar: el espectador sabe desde el primer momento que los dos hechos están conectados, pero no cómo, y esa es la pregunta que sostiene el relato.

Ciencia y fe

Su director la describió como «un viaje entre ciencia y fe, un cuento de amor y aventura contado de forma realista» aunque oscile constantemente «en las fronteras de la fantasía».

Esa formulación es una descripción honesta de la apuesta formal, que es la parte arriesgada del proyecto: la película no explica su premisa con un dispositivo de ciencia ficción ni la resuelve como milagro. Se mantiene en el registro realista —actuaciones contenidas, luz natural, tiempos reales— mientras narra algo que no puede ocurrir.

Es un equilibrio difícil de mantener durante hora y media. Cuando funciona, produce un efecto que ni el cine fantástico ni el drama consiguen por separado; cuando falla, el espectador deja de creer en las dos capas a la vez.

Los dos paisajes

EscenarioFunción en el relato
Costa ligurEl mundo de Vera: acantilados, mar, vegetación densa, escala humana
Desierto de AtacamaEl mundo del hombre que revive: horizonte abierto, ausencia total de referencias

El contraste es la decisión visual central. Liguria es un paisaje cerrado, vertical, verde y habitado; Atacama es lo contrario en cada uno de esos ejes.

Y la elección de Atacama tiene una justificación argumental precisa, no turística: es el principal lugar de observación astronómica del planeta, por su altitud, su sequedad extrema y la ausencia de contaminación luminosa. Una película cuya protagonista es una niña obsesionada con las estrellas encuentra ahí su lugar inevitable.

El elenco

La película reúne intérpretes chilenos e italianos, entre ellos Manuela Martelli, Marcelo Alonso, Marta Gastini y Anita Caprioli —una composición que corresponde a la estructura de la coproducción, con parte del relato en cada país.

Vale una nota sobre Martelli: años después de esta película pasó a la dirección con un largometraje propio que tuvo recorrido internacional considerable. Es un dato que ilumina lo que estas coproducciones significan en la práctica para el cine chileno —no solo financiamiento, sino circulación de personas por circuitos que después rinden por su cuenta.

Cannes y el cine de género

El reconocimiento internacional más relevante que obtuvo fue su selección para el Frontières Buyers Showcase, el espacio dedicado al cine de género dentro del mercado del festival de Cannes. Fue la única película iberoamericana seleccionada en esa edición.

Ese detalle merece explicación, porque no es una sección competitiva sino un mercado: un espacio donde compradores y distribuidores internacionales ven proyectos y películas terminadas con potencial comercial de género. Entrar ahí no da un premio; da acceso a distribución.

Para una ópera prima de un director italiano sin trayectoria previa, eso vale más que cualquier mención.

Por qué importa como coproducción

Las coproducciones italo-chilenas son poco frecuentes y suelen tener el mismo problema: la conexión entre los dos países queda pegada con alambre —un personaje que emigra, una carta, un antepasado.

«Vera de verdad» resuelve eso de otra manera. La conexión entre Liguria y Atacama no es biográfica ni migratoria: es el propio mecanismo fantástico de la trama. Los dos países no están en la película porque el guion necesitara explicar un vínculo, sino porque la historia requiere dos puntos muy distantes del planeta ocurriendo a la vez.

Es la forma más elegante de justificar una coproducción: hacer que la distancia sea el tema.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata «Vera de verdad»?

Vera, una niña de diez años aficionada a la astronomía, desaparece sin rastro cerca de un acantilado en Liguria. En ese mismo instante, en San Pedro de Atacama, un hombre clínicamente muerto vuelve a la vida.

¿Quién la dirigió?

El italiano Beniamino Catena. Es su ópera prima.

¿Es una coproducción?

Sí, italo-chilena, rodada en escenarios de los dos países: la costa ligur y el desierto de Atacama.

¿Quiénes actúan?

Un elenco mixto con intérpretes chilenos e italianos, entre ellos Manuela Martelli, Marcelo Alonso, Marta Gastini y Anita Caprioli.

¿Qué reconocimiento internacional tuvo?

Fue la única película iberoamericana seleccionada para el Frontières Buyers Showcase, el espacio dedicado al cine de género dentro del mercado del festival de Cannes.

¿Cómo la describe su director?

Como «un viaje entre ciencia y fe, un cuento de amor y aventura contado de forma realista» aunque oscile constantemente en las fronteras de la fantasía.

¿Por qué Atacama y no otro desierto?

Porque es el principal lugar de observación astronómica del planeta, lo que lo conecta directamente con la afición de la protagonista.