Milano-Cortina 2026: las sedes italianas de unos Juegos repartidos
Los Juegos Olímpicos de invierno de 2026 se celebraron en Italia en febrero de ese año, con un formato que los distingue de casi todos los anteriores: en lugar de una ciudad sede, un territorio.
La candidatura se presentó bajo el nombre conjunto de Milán y Cortina d’Ampezzo, y el modelo que proponía, repartir las competencias entre sedes distantes usando instalaciones ya existentes, es la razón por la que fue elegida.
El mapa
| Zona | Disciplinas |
|---|---|
| Milán | Hielo: hockey, patinaje |
| Cortina d’Ampezzo (Dolomitas, Véneto) | Esquí alpino femenino, curling, trineo |
| Valtelina (Lombardía) | Esquí alpino masculino, disciplinas de nieve |
| Val di Fiemme (Trentino) | Esquí de fondo, salto, combinada nórdica |
| Anterselva (Tirol del Sur) | Biatlón |
Las distancias entre extremos superan los 400 kilómetros. Es, con diferencia, la edición más dispersa de la historia de los Juegos de invierno.
Por qué el COI aceptó eso
Porque el modelo anterior dejó de ser sostenible.
Durante décadas, organizar unos Juegos implicaba construir: pistas de trineo, saltos, estadios de hielo, villas olímpicas, infraestructura de acceso. Terminada la cita, buena parte de esas instalaciones quedaba sin uso —las pistas de bobsleigh son el ejemplo clásico, con costos de mantenimiento altísimos y una demanda deportiva mínima.
El resultado, documentado en varias ediciones previas, fue una acumulación de elefantes blancos que dañó la reputación del propio evento y desalentó candidaturas: cada vez menos ciudades querían postular.
La respuesta del Comité Olímpico fue permitir —y después favorecer— candidaturas que usen lo que ya existe, aunque eso implique repartir las competencias por medio país.
Lo que Italia ya tenía
La ventaja italiana en ese esquema era considerable: el arco alpino del norte del país concentra estaciones de esquí, pistas homologadas y localidades con experiencia en competencias internacionales de primer nivel desde hace décadas.
Cortina d’Ampezzo ya había sido sede olímpica en 1956, lo que la convierte en una de las pocas localidades del mundo que han acogido los Juegos de invierno dos veces. Val di Fiemme y Anterselva son sedes habituales del circuito mundial de sus disciplinas.
Es decir: Italia no tenía que construir un sistema deportivo de invierno. Lo tenía funcionando.
El paisaje como argumento
La candidatura se apoyó explícitamente en el paisaje, y con razón: los Dolomitas están inscritos en la lista de patrimonio natural de la Unesco por su valor geológico y escénico.
Es un macizo de los Alpes orientales con una fisonomía inconfundible —paredes verticales de roca clara, pináculos, mesetas de altura— producto de su origen como arrecife coralino en un mar tropical, hace más de doscientos millones de años. Esas montañas fueron fondo marino, y su composición explica tanto su color como sus formas.
Para un evento televisado a escala global, tener ese fondo de imagen es un activo que ninguna infraestructura compra.
El video de candidatura
La presentación audiovisual ante el Comité Olímpico Internacional la produjo una empresa especializada en ceremonias olímpicas, con experiencia acumulada en más de veinte ceremonias desde los Juegos de Turín.
Es un dato menos anecdótico de lo que parece: en una votación entre candidaturas técnicamente comparables, la presentación es el argumento. Y ese es un terreno donde la industria italiana del espectáculo —diseño, escenografía, dirección artística— compite con ventaja.
Lo que queda después
La prueba real del modelo disperso llega justamente ahora, terminados los Juegos: qué pasa con las instalaciones.
En el esquema tradicional, la pregunta era qué hacer con lo construido. En este, casi todas las sedes vuelven sencillamente a su función anterior —estaciones de esquí que operan comercialmente, estadios urbanos con programación propia— porque nunca dejaron de tenerla.
Es un cambio de enfoque profundo, y el que probablemente determine cómo se organizan los Juegos de invierno de aquí en adelante.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se celebraron los Juegos Olímpicos de invierno de 2026?
En Italia, en febrero de 2026, con un modelo disperso encabezado por Milán y Cortina d''Ampezzo y sedes repartidas por el norte del país.
¿Qué significa un modelo «disperso»?
Que las competencias se reparten entre varias localidades distantes, usando instalaciones ya existentes en lugar de concentrar todo en una ciudad y construir de cero.
¿Cuáles fueron las sedes principales?
Milán para el hielo, Cortina d''Ampezzo en los Dolomitas, la Valtelina en Lombardía y zonas del Trentino y el Tirol del Sur para las disciplinas de nieve.
¿Por qué el COI favorece ese modelo?
Por costo y por legado: las sedes olímpicas construidas de cero suelen quedar infrautilizadas después, un problema documentado en varias ediciones previas.
¿Cortina había sido sede antes?
Sí, de los Juegos de invierno de 1956, lo que la convierte en una de las pocas localidades que han acogido la cita dos veces.
¿Qué son los Dolomitas?
Un macizo montañoso de los Alpes orientales italianos, inscrito en la lista de patrimonio natural de la Unesco por su valor paisajístico y geológico.
¿Quién produjo el video de la candidatura?
Una productora especializada en ceremonias olímpicas, con experiencia en más de veinte ceremonias desde los Juegos de Turín.