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[ Cultura ]

Måneskin en Sanremo: la primera vez que el rock ganó el festival

Impresión a una tinta de un componedor tipográfico y un rodillo de entintar sobre un banco de madera, junto a una caja de tipos sueltos.

El Festival de Sanremo de 2021 hizo algo que no había hecho nunca en su larga historia: premiar al rock.

«Zitti e buoni» —guitarras distorsionadas, coros agresivos, ninguna concesión melódica— se llevó el primer lugar en el escenario que durante décadas había premiado justamente lo contrario.

Por qué era improbable

Sanremo tiene un perfil histórico muy definido: la canción italiana melódica, la balada, la interpretación vocal por encima del arreglo. Es el formato que el festival ayudó a crear y el que su jurado y su público han premiado sistemáticamente.

El rock existía en el festival —bandas habían participado, algunas con buenos resultados— pero nunca había subido al escalón más alto del podio. Guitarras distorsionadas y actitud inconformista eran, en ese escenario, una propuesta lateral por definición.

La edición del reinicio

El contexto explica buena parte de lo ocurrido. Esa edición se realizó bajo el signo del reinicio del espectáculo en vivo, tras el período en que los conciertos habían estado suspendidos.

En ese marco, la energía de una banda de directo —música y sudor, sin florituras ni arreglos de posproducción, a años luz del sonido procesado dominante en las listas— representaba mejor que ninguna otra propuesta el deseo colectivo de volver a los escenarios.

Ganó, en buena medida, porque era lo que menos se parecía a una grabación.

Ni ellos lo esperaban

El detalle más revelador del episodio: los propios integrantes consideraban su canción la última de las candidatas a la victoria.

Su argumento para presentarla no era competitivo sino de coherencia: era «la representación perfecta» de su proyecto en ese momento, de cara al disco que venía. Llevaban al festival algo distinto de lo que la gente está acostumbrada a escuchar ahí, y lo sabían.

Esa lectura —presentar la canción más fiel a uno mismo en vez de la más adecuada al concurso— es exactamente la que suele perder festivales. En este caso ganó, y probablemente por la misma razón.

El vestuario como argumento

Un componente que sería frívolo pasar por alto, porque fue parte constitutiva de la propuesta: los looks de las cuatro noches de competencia.

Los diseñó un estilista junto a una casa de moda italiana, con piezas únicas construidas alrededor de la identidad del grupo: libertad, expresividad y las atmósferas del rock. Monos con efecto desnudo y grandes hojas bordadas en plata para la final, corsés en la tercera noche.

En un festival donde el vestuario suele ser elegancia neutra, esa apuesta funcionó como declaración: la banda no estaba visitando el escenario de otros, estaba ocupándolo con lo suyo.

Lo que abrió

AntesDespués
El rock como propuesta lateral en SanremoUn ganador de rock en el palmarés
Sanremo como escaparate del pop melódico italianoUn festival con el catálogo ampliado
La sospecha de que ese sonido no exportaUna victoria en Eurovisión pocos meses más tarde

La consecuencia inmediata fue institucional: la victoria en Sanremo da la representación italiana en el Festival de Eurovisión, que la banda también ganó ese mismo año.

Pero el efecto más duradero fue otro y ocurrió puertas adentro. Un festival que llevaba décadas premiando un único perfil demostró que podía premiar otro sin dejar de ser él mismo —y eso cambió el tipo de propuestas que las ediciones siguientes recibieron.

Preguntas frecuentes

¿Qué canción ganó Sanremo 2021?

«Zitti e buoni», de los Måneskin: la primera vez que el rock, con guitarras distorsionadas y coros agresivos, ganaba el festival.

¿Por qué fue una sorpresa?

Porque Sanremo había premiado tradicionalmente producciones más melódicas y menos inconformistas. El género nunca había llegado al primer lugar.

¿La banda esperaba ganar?

No: sus propios integrantes consideraban su canción la última de las candidatas al triunfo, aunque la defendieron como la representación más fiel de su proyecto.

¿Quiénes forman el grupo?

Damiano, Victoria, Thomas y Ethan, una banda romana formada años antes y curtida en escenarios en vivo.

¿Qué papel jugó el vestuario?

Un papel central: los looks de las cuatro noches, creados por un estilista junto a una casa de moda italiana, fueron parte de la propuesta y no un accesorio.

¿Qué tenía de particular esa edición del festival?

Se realizó bajo el signo del reinicio del espectáculo en vivo tras el período de suspensión, y esa necesidad de energía favoreció una propuesta de directo.

¿Qué pasó después?

La victoria en Sanremo dio a la banda la representación italiana en el Festival de Eurovisión de ese año, que también ganó.