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Da Vinci Experience en Artequin: qué era una exposición inmersiva

Impresión a una tinta de un libro abierto boca abajo sobre una mesa, junto a unas gafas de lectura plegadas.

En el año del quinto centenario de la muerte de Leonardo da Vinci, Santiago recibió por primera vez una exposición inmersiva dedicada a su obra: proyección envolvente, máquinas reconstruidas y realidad virtual, en lugar de vitrinas y cartelas.

Fue uno de los formatos culturales de mayor convocatoria del año en la ciudad, y vale explicar en qué consistía —y qué discusión abrió.

Dos sedes y un parque

La muestra se realizó simultáneamente en dos sedes unidas por el Parque Quinta Normal: el Museo Artequin y la Sala Pablo Neruda de la estación de metro Quinta Normal.

Esa disposición tiene una virtud poco frecuente: convierte el trayecto entre ambas en parte del recorrido. El visitante sale de una sala, cruza un parque y entra en la otra, lo que introduce aire y desplazamiento físico en una experiencia que de otro modo sería puramente audiovisual.

Las tres zonas

ZonaSedeContenido
InmersiónMuseo ArtequinProyección a 360° sobre suelo y paredes, ciclo continuo de unos 35 minutos
MáquinasMuseo ArtequinDiez modelos a escala real de máquinas de Leonardo, reproducidos a partir de sus dibujos
Realidad virtualSala Pablo NerudaOcho estaciones con una aplicación que permitía entrar en sus diseños e interactuar

La zona de máquinas es la que da sustancia al conjunto. Los dibujos de Leonardo son planos, esquemáticos y difíciles de leer para quien no está entrenado; construirlos a escala real los convierte en objetos comprensibles de un vistazo, y permite ver cómo se transmite el movimiento de una pieza a otra.

Quién estaba detrás

La producción corrió a cargo de una empresa italiana especializada en este tipo de montajes, con organización local compartida entre una compañía energética con presencia en Chile y las instituciones culturales italianas.

La curatoría correspondió a la dirección del museo dedicado a Leonardo en Vinci, la pequeña ciudad toscana donde nació. Ese dato importa para la verificación del contenido: los modelos y la interpretación de los dibujos provienen de la institución que custodia y estudia ese material.

La discusión que abren estos formatos

Las exposiciones inmersivas se han multiplicado en la última década y provocan una crítica recurrente que vale tomar en serio: no hay obra original. El visitante ve proyecciones de imágenes, no cuadros.

Los argumentos en contra y a favor son ambos sólidos:

En contra. Una proyección no reemplaza el encuentro con una obra física: escala, textura, pincelada y color real desaparecen. Y el formato tiende al espectáculo, con música envolvente y ritmo de videoclip, que impone al espectador un modo de mirar en lugar de dejarle el suyo.

A favor. Las obras de Leonardo están repartidas por media docena de museos europeos y jamás viajarán a Chile. La alternativa realista a una exposición inmersiva no es una muestra con originales: es nada.

En el caso concreto de Leonardo hay además un argumento específico. Su producción pictórica conservada es mínima, mientras que la mayor parte de su obra son cuadernos técnicos —dibujos de máquinas, estudios de anatomía, notas. Ese material funciona mejor reconstruido y animado que expuesto en una vitrina, porque fue concebido para describir movimiento.

El público

La muestra registró más de ochenta mil visitas en poco más de un mes, cifra alta para Santiago y para el tipo de contenido.

Ese resultado explica por qué el formato se consolidó. Un museo con presupuesto acotado y sin colección internacional puede, mediante una producción itinerante, ofrecer a su público una experiencia de escala global.

Y en el caso del Museo Artequin —una institución cuyo proyecto original consiste precisamente en acercar el arte mediante reproducciones en lugar de originales— el formato encaja con su planteamiento desde antes de que existiera la tecnología para hacerlo.

Preguntas frecuentes

¿Qué era la Da Vinci Experience?

Una exposición inmersiva sobre la obra de Leonardo da Vinci, con proyección envolvente, modelos a escala real de sus máquinas y estaciones de realidad virtual.

¿Dónde se realizó en Santiago?

En dos sedes simultáneas: el Museo Artequin y la Sala Pablo Neruda de la estación de metro Quinta Normal, unidas por el Parque Quinta Normal.

¿Cuánto duraba la proyección?

Cerca de 35 minutos, en un ciclo continuo proyectado sobre suelo y paredes en 360 grados.

¿Qué eran los modelos a escala real?

Diez reproducciones de máquinas diseñadas por Leonardo, construidas a partir de sus propios dibujos.

¿Qué permitía la realidad virtual?

Ocho estaciones con una aplicación que permitía entrar en máquinas diseñadas por Leonardo e interactuar con ellas.

¿Quién la curó?

La dirección del museo dedicado a Leonardo en Vinci, su ciudad natal, en Toscana.

¿Por qué se hizo ese año?

Por el quinto centenario de la muerte de Leonardo, que generó un programa internacional de exposiciones y actividades.