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[ Cultura ]

Sibilla Aleramo: la escritora que en 1906 puso en duda la maternidad

Impresión a una tinta de un libro abierto boca abajo sobre una mesa, junto a unas gafas de lectura plegadas.

Sibilla Aleramo, nacida Marta Felicina Faccio, fue una de las escritoras italianas más conocidas y más discutidas del siglo XX. Murió en 1960, y su vida entera puede leerse como una respuesta a una pregunta que casi nadie se planteaba en la Italia en la que nació: si una mujer podía elegir su propio destino.

«Una donna», 1906

A los treinta años tomó su propia vida y la convirtió en un libro abiertamente escandaloso: «Una donna», la primera obra literaria italiana que puso en discusión la entrega materna.

Conviene medir lo que eso significaba en 1906. La maternidad no era una elección ni un rol: era el destino completo de una mujer, y renunciar a ella —aunque fuera para escapar de una situación insoportable— quedaba fuera de lo pensable.

La novela cayó en un contexto en el que en la prensa y en los ambientes culturales y políticos italianos apenas empezaba a debatirse sobre derechos de las trabajadoras y emancipación femenina. Y cayó con una fuerza sin pudor: no argumentaba, narraba.

Lo que había detrás

La biografía que sostiene el libro es dura y conviene decirla sin adornos.

Vio a su madre apagarse en un manicomio tras una vida de sometimiento, dedicada íntegramente al cuidado de la familia y mendigando afecto. Ella misma fue violada por el hombre con el que después se casó, en un matrimonio que siguió a esa agresión —una secuencia que en la Italia de entonces era el desenlace socialmente esperado.

De ese matrimonio nació un hijo. Y su decisión —irse— implicaba, en la legislación y en la práctica social de entonces, perderlo.

Ese es el hecho que convierte a «Una donna» en un libro incómodo incluso hoy: no es una historia de liberación sin costo. La libertad que narra se paga con lo que más duele.

Una vida larga y a contracorriente

Aleramo no fue una autora de un solo libro. Escribió durante más de medio siglo: novela, poesía, ensayo, periodismo y activismo, y mantuvo una presencia pública constante en los ambientes literarios italianos.

Luchó de distintas maneras contra una sociedad represiva y contra un patriarcado autoritario, y por la liberación de las mujeres —en un país donde el voto femenino no llegaría hasta 1946, cuarenta años después de la publicación de su primera novela.

Y llevó un diario ininterrumpido desde 1940 hasta sus últimos días, que constituye una de las fuentes más extensas que existen sobre la vida intelectual italiana de esas décadas vista desde dentro.

El amor como programa

El título de su última obra («Amo dunque sono», «amo luego existo») resume una posición que fue tan discutida como su primera novela.

Aleramo reclamó para sí una vida amorosa elegida y sin justificación, con relaciones que la crítica de su tiempo utilizó sistemáticamente para desacreditarla como escritora. Es el mecanismo habitual: a un autor se lo juzga por su obra, a una autora por su conducta.

La inversión del cogito cartesiano no es casual. Frente a «pienso luego existo» —la fundación racional del sujeto moderno—, propone la pasión como principio de existencia. Se puede discutir como filosofía; como declaración de autonomía en la Italia de mediados del siglo XX, es una posición extraordinariamente expuesta.

Pobre y libre

Murió sin dinero. La formulación con la que suele cerrarse su biografía —«pobre, pero libre; dueña de su propio destino»— es exacta y también insuficiente, porque la libertad de la que se habla se construyó renunciando a casi todo lo que su época ofrecía a una mujer: seguridad económica, respetabilidad, familia.

Esa es la razón por la que sigue leyéndose. «Una donna» no es un documento histórico sobre la condición femenina en la Italia de 1906: es un libro sobre el precio de decidir, escrito por alguien que lo pagó entero.

Preguntas frecuentes

¿Quién fue Sibilla Aleramo?

Una de las escritoras italianas más conocidas y discutidas del siglo XX. Nació como Marta Felicina Faccio y adoptó ese seudónimo literario.

¿Cuál es su obra principal?

«Una donna», publicada en 1906: la primera obra literaria italiana que puso en discusión la entrega materna como destino obligatorio de la mujer.

¿Por qué fue escandalosa?

Porque narraba, en un contexto donde eso era impensable, la decisión de una mujer de abandonar un matrimonio violento aun a costa de perder a su hijo.

¿Qué contexto tenía Italia entonces?

Se empezaba a debatir públicamente sobre derechos de las trabajadoras y emancipación femenina en la prensa y en los ambientes culturales y políticos.

¿Qué le ocurrió a su madre?

Se apagó en un manicomio tras una vida sometida, episodio que atraviesa toda la obra de la autora.

¿Cuándo murió?

En 1960, pobre pero dueña de su propio destino, según la formulación con la que suele resumirse su trayectoria.

¿Escribió algo más?

Sí: poesía, ensayo, periodismo y un diario que llevó sin interrupciones desde 1940 hasta sus últimos días.