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[ Gastronomía ]

Semana de la Cocina Italiana: qué hace un chef italiano en Chile

Impresión a una tinta de una cafetera moka sobre el fuego, con dos tazas en sus platillos y una cuchara al lado.

La Semana de la Cocina Italiana en el Mundo es un programa anual que se celebra cada noviembre en decenas de países simultáneamente. La edición de 2023 fue la octava, y en Chile tuvo una característica que la distinguió de las anteriores: salió a la calle.

Qué es el formato

A diferencia de una feria comercial o un festival gastronómico, la Semana es un programa distribuido: una semana de actividades heterogéneas —clases, cine, seminarios, degustaciones— coordinadas por instituciones culturales, universidades, escuelas de gastronomía y organismos internacionales.

En Chile la edición de 2023 se articuló con la colaboración de la agencia de comercio exterior, el instituto italiano de cultura, la FAO, la Municipalidad de Providencia, DUOC, la Corporación Barrio Italia y la Pontificia Universidad Católica, entre otros.

Qué hace realmente un chef italiano invitado

La imagen habitual es la de una cena de autor. La realidad del programa es bastante más útil: formación.

ActividadPúblico
Clase magistral en escuela de gastronomíaEstudiantes de cocina profesional
Clase magistral en liceo municipalAlumnos de enseñanza media
Taller adaptadoJóvenes con discapacidad, a través de una asociación
Demostración en la callePúblico general
Aparición en televisión matinalAudiencia masiva

En la edición de 2023 los platos trabajados fueron deliberadamente sencillos —tagliatelle con salsa de pimentones, focaccia mediterránea— y ahí está el punto. Enseñar focaccia a veinticinco alumnos de tercero medio de un liceo municipal transmite una técnica que pueden repetir; una degustación de alta cocina no transmite nada.

El eje: cocinar con las sobras

El tema que organizó la edición chilena de 2023 fue la sostenibilidad, y en concreto la cocina de aprovechamiento: preparar platos tradicionales reutilizando sobras.

Es una elección coherente con la tradición que se estaba divulgando. La cocina italiana regional es, en su origen, una cocina de escasez: la panzanella y la pappa al pomodoro existen para usar pan duro, las albóndigas para usar carne sobrante, el ribollita para recalentar sopa. Presentar el aprovechamiento como técnica italiana no es una concesión al discurso ambiental de moda —es una descripción histórica correcta.

Barrio Italia, dos días sin autos

El fin de semana de cierre, un tramo de Avenida Italia se cerró al tránsito vehicular. Pasaron alrededor de 38.000 personas.

En la calle hubo demostraciones prácticas de cocina de aprovechamiento, degustaciones de productos italianos, espectáculos musicales, folclor a cargo de una asociación regional y una réplica del Arco de Constantino como entrada. También motos Vespa, paneles fotográficos y puntos de información cultural.

Esa cifra de asistencia dice algo sobre el formato: la misma semana de actividades, hecha sólo en auditorios, habría alcanzado a unos cientos de personas. Cerrar dos manzanas multiplicó el alcance por dos órdenes de magnitud.

La exposición que explica el barrio

Una de las piezas más pertinentes del programa fue una exposición fotográfica sobre las primeras fábricas italianas que forjaron la identidad de ese sector de Providencia durante la primera mitad del siglo XX.

Vale detenerse en eso, porque el Barrio Italia contemporáneo —tiendas de diseño, cafés, anticuarios— tiene poco que ver con su origen. El barrio se llama así porque fue una zona de talleres, mueblerías, curtiembres y pequeñas fábricas fundadas por inmigrantes italianos. La gentrificación posterior conservó el nombre y las fachadas, y perdió la memoria de la actividad. Una exposición de fotos de fábricas en medio de una fiesta gastronómica restituye ese dato.

El seminario sobre dieta mediterránea

En paralelo se realizó un seminario sobre dieta mediterránea saludable y sostenible, con exposiciones de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad San Sebastián y la FAO sobre aplicaciones e impactos del patrón mediterráneo y de las dietas sostenibles.

La participación de la FAO tiene una explicación simple: su oficina regional está en Santiago, y el patrón mediterráneo es uno de los casos de estudio recurrentes cuando se discute la sostenibilidad de los sistemas alimentarios —bajo consumo de carne, base vegetal, producto local y de temporada. En una región donde la transición alimentaria va en la dirección opuesta, el asunto no es folclórico.

Por qué funciona en Chile

Chile es un país con inmigración italiana consolidada, un clima que produce casi los mismos ingredientes del Mediterráneo y una relación establecida con la cocina italiana en el consumo cotidiano. Un programa de divulgación gastronómica no parte de cero: parte de una audiencia que ya cocina pasta el domingo, y a la que se le puede hablar de técnica en lugar de exotismo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo?

Un programa anual que se celebra cada noviembre en decenas de países al mismo tiempo, con actividades de cocina, formación, cine y divulgación sobre gastronomía italiana.

¿Qué hace un chef italiano invitado a Chile en ese marco?

Sobre todo formación: clases magistrales en escuelas de gastronomía y en liceos, talleres abiertos y demostraciones públicas. No son cenas de gala sino trabajo con estudiantes.

¿Cuál fue el eje de la edición de 2023 en Chile?

La sostenibilidad, con especial atención a la cocina de aprovechamiento: preparar platos tradicionales reutilizando sobras y aprovechando el producto completo.

¿Qué pasó en Barrio Italia?

Un tramo de Avenida Italia se cerró al tránsito durante un fin de semana para demostraciones de cocina, degustaciones, música y folclor. Pasaron alrededor de 38.000 personas.

¿Qué era la exposición fotográfica?

Un registro de las primeras fábricas italianas que forjaron la identidad del barrio durante la primera mitad del siglo XX.

¿Hubo contenido académico?

Sí: un seminario sobre dieta mediterránea saludable y sostenible, con investigadores de universidades chilenas y de la FAO.

¿Por qué la FAO participa en un programa gastronómico?

Porque el patrón alimentario mediterráneo es un caso de estudio en sostenibilidad de sistemas alimentarios, y la organización tiene su oficina regional en Santiago.