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Volcanes italianos vigilados con fibra óptica: la tecnología DAS

Impresión a una tinta de un mesón de laboratorio con matraces y tubos en una gradilla, un refrigerante sujeto a un soporte y un mechero apagado.

La fibra óptica se conoce por lo que transporta: datos. Un grupo de investigadores demostró que puede hacer otra cosa al mismo tiempo —escuchar el suelo— y lo aplicó al monitoreo de un volcán activo.

El caso de estudio fue la isla Vulcano, en Sicilia, y el instrumento fue el cable de telecomunicaciones que la conecta con Milazzo, en la costa.

Qué es la tecnología DAS

DAS son las siglas de detección acústica distribuida. La idea es la siguiente: cuando un pulso de luz viaja por una fibra óptica, una fracción mínima se dispersa hacia atrás por las imperfecciones microscópicas del vidrio. Si el cable se deforma —porque el terreno que lo rodea se mueve— ese patrón de retrodispersión cambia de manera medible.

Un dispositivo DAS emite pulsos y analiza lo que vuelve. Con eso puede determinar dónde a lo largo del cable ocurrió la deformación y cuánta fue.

El resultado es que un único cable se convierte en un conjunto denso de sensores distribuidos: no un instrumento, sino miles, separados por metros, a lo largo de toda su extensión.

Por qué eso cambia el problema

Sensores sísmicos tradicionalesDAS sobre fibra existente
InstalaciónUn equipo por punto, con obra civilSe conecta un dispositivo a un cable ya tendido
Densidad de puntosDecenas, en el mejor casoMiles
Fondo marinoMuy caro y complejoSe aprovecha el cable submarino
MantenimientoCada equipo por separado, con energía y comunicacionesConcentrado en el extremo del cable
AlcanceLimitado por presupuestoDecenas de kilómetros por cable

La fila del fondo marino es la decisiva en este caso. Instrumentar el lecho submarino con sensores sísmicos convencionales es una de las operaciones más caras de la geofísica: requiere embarcaciones, instalación submarina, fuentes de energía autónomas y recuperación periódica de los equipos.

Con DAS, ese tramo ya está cableado —porque las telecomunicaciones lo cablearon por otro motivo— y solo hace falta conectar el interrogador en tierra.

Qué hicieron en Vulcano

El equipo —del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología italiano junto con el centro de investigación geocientífica de Potsdam— analizó registros de deformaciones dinámicas de baja frecuencia adquiridos con DAS en la isla, sobre el cable terrestre y submarino.

El estudio demostró que interrogar ese cable, combinado con algoritmos de procesamiento específicos, puede contribuir eficazmente a dos cosas: la vigilancia sísmica de la zona y la comprensión del origen de las señales sísmicas de baja frecuencia.

Esa segunda parte es la sustantiva. Las señales de baja frecuencia asociadas a la actividad volcánica son notoriamente difíciles de interpretar: pueden originarse en el movimiento de fluidos, en la resonancia de conductos o en procesos superficiales, y distinguir entre esas causas es exactamente lo que se necesita para evaluar el estado de un volcán.

Del dato a la alerta

Las señales sísmicas de naturaleza volcánica son útiles para comprender el estado de un volcán y, por tanto, aportan información valiosa para estimar su peligrosidad.

La cadena es siempre la misma: más puntos de medición, mejor resolución espacial; mejor resolución, mejor identificación del origen de la señal; mejor identificación, alerta más temprana y con menos falsos positivos.

El costo de los falsos positivos, en vigilancia volcánica, es alto: una evacuación innecesaria erosiona la credibilidad del sistema y hace más difícil la siguiente.

Por qué esto interesa en Chile

Chile tiene cerca de 90 volcanes potencialmente activos, una de las concentraciones más altas del planeta, y muchos de ellos están en zonas de acceso difícil, con inviernos duros y sin infraestructura cercana.

Ese es precisamente el escenario donde la instrumentación tradicional resulta más cara: cada estación exige transporte, energía, telecomunicaciones y mantenimiento en un lugar remoto. Un método que aprovecha cables ya tendidos —incluidos los de telecomunicaciones que cruzan el territorio— cambia la ecuación económica del monitoreo.

Es además un terreno de cooperación natural entre los dos países: Italia y Chile comparten la condición de territorios volcánicos densamente monitoreados, y ambos tienen institutos con tradición en el asunto. La transferencia, en un caso así, no requiere adaptar nada: el fenómeno físico es el mismo en Sicilia y en la Araucanía.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la tecnología DAS?

Detección acústica distribuida: una técnica que convierte un cable de fibra óptica común en un conjunto denso de sensores capaces de registrar deformaciones a lo largo de toda su extensión.

¿Dónde se aplicó en Italia?

En la isla Vulcano, en Sicilia, interrogando el cable de telecomunicaciones terrestre y submarino que la conecta con Milazzo.

¿Quién realizó el estudio?

Un equipo del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología italiano junto con el centro de investigación geocientífica de Potsdam, en Alemania.

¿Hace falta instalar cable nuevo?

No. La ventaja del método es que aprovecha cables de telecomunicaciones ya existentes, incluidos los submarinos.

¿Qué alcance tiene?

Los dispositivos pueden interrogar cables a distancias de decenas de kilómetros, cubriendo tramos que serían inabordables con sensores individuales.

¿Para qué sirven las señales sísmicas volcánicas?

Para entender el estado interno de un volcán y estimar su peligrosidad, que es la base de cualquier sistema de alerta temprana.

¿Por qué interesa en Chile?

Porque el territorio chileno tiene cerca de 90 volcanes potencialmente activos, muchos en zonas de difícil acceso donde instalar y mantener sensores tradicionales es caro.