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Hidrógeno verde: por qué la feria europea del sector eligió a Chile

Impresión a una tinta de una hilera de antenas parabólicas en una meseta seca, todas inclinadas al mismo ángulo.

La principal feria europea dedicada al hidrógeno verde para energía, industria y movilidad eligió Chile para su primera edición latinoamericana, tras el éxito de su edición europea celebrada en París.

La decisión no fue de cortesía: responde a un conjunto de condiciones que hacen del país uno de los candidatos más citados del mundo en este sector.

Qué es el hidrógeno verde

El hidrógeno se obtiene, entre otras vías, por electrólisis del agua: se aplica corriente eléctrica y la molécula se separa en hidrógeno y oxígeno.

El proceso es conocido desde el siglo XIX. Lo que determina si el hidrógeno resultante es «verde» es de dónde viene la electricidad: si procede de fuentes renovables, la producción no genera emisiones de carbono.

De ahí se deduce lo esencial del negocio: el costo del hidrógeno verde es, básicamente, el costo de la electricidad renovable. Quien tenga la electricidad más barata produce el hidrógeno más barato.

Por qué Chile

Aquí está el argumento completo, y es geográfico antes que político:

CondiciónSituación chilena
Radiación solarEl desierto de Atacama registra la más alta del planeta
VientoRecurso consistente y de alta capacidad en la zona austral
TerrenoGrandes superficies sin uso competitivo
AguaRestricción real; obliga a desalación en el norte
PuertosSalida marítima en toda la extensión del país
Estabilidad regulatoriaMarco de inversión previsible

Las dos primeras filas son excepcionales a escala mundial. La cuarta es la restricción seria y conviene no minimizarla: la electrólisis consume agua, y el norte chileno tiene un déficit hídrico estructural, por lo que los proyectos deben incorporar desalación y transporte de agua, con su propio costo y su propia discusión ambiental.

La estrategia nacional

En 2021, el ministerio de energía publicó la estrategia nacional de hidrógeno verde: una hoja de ruta de largo plazo con objetivos y cronograma para la producción local, la capacidad instalada y el desarrollo del sector.

Ese documento es lo que convierte un potencial geográfico en un proyecto país. Un inversionista extranjero no decide en función del recurso solar sino de si existe un marco: reglas, permisos, infraestructura prevista, señales de demanda.

A ello se sumó, en 2022, un comité para el desarrollo productivo de la industria, coordinado por el ministerio de energía con distintos actores del ecosistema.

Y el resultado medible: más de cuarenta proyectos surgidos en el país.

Para qué sirve realmente

Conviene aclararlo, porque el entusiasmo alrededor del hidrógeno suele exceder sus usos.

El hidrógeno verde no es la solución para todo. La electrificación directa —vehículos eléctricos, bombas de calor— es más eficiente donde es viable. El hidrógeno tiene sentido justamente donde no lo es:

  • procesos industriales de alta temperatura —acero, cemento, química;
  • transporte pesado de larga distancia, marítimo y aéreo;
  • almacenamiento estacional de energía;
  • producción de amoníaco y fertilizantes;
  • exportación de energía, transformando electricidad renovable en un producto transportable.

Ese último punto es el que interesa a Chile. Un país con la mejor radiación solar del mundo y un mercado interno pequeño necesita alguna manera de exportar sol, y el hidrógeno —o sus derivados— es hoy el único vector técnicamente disponible para hacerlo.

El papel europeo

Europa entra en la ecuación como comprador potencial. Su industria necesita descarbonizarse, no tiene recurso solar comparable y busca proveedores estables fuera de su vecindad energética inmediata.

De ahí que una feria europea del sector se instale en Santiago: no viene a mostrar tecnología a un mercado local pequeño, viene a poner en contacto a los desarrolladores chilenos con los compradores, financistas y proveedores de equipamiento europeos.

Lo que falta

Vale terminar con la cautela que el asunto merece. El hidrógeno verde es hoy, en su mayor parte, anuncios y proyectos en desarrollo, no producción a escala.

Los obstáculos conocidos son de costo —los electrolizadores siguen siendo caros—, de infraestructura de transporte, de disponibilidad de agua y de demanda firme: nadie construye una planta de mil millones de dólares sin contratos de compra a largo plazo.

Chile tiene el mejor recurso del mundo y una estrategia publicada. Lo que decidirá el resultado es si esos cuarenta proyectos se convierten en plantas operando, y eso todavía no ha ocurrido.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el hidrógeno verde?

Hidrógeno producido por electrólisis del agua usando electricidad de fuentes renovables, de modo que su obtención no genera emisiones de carbono.

¿Por qué Chile es un candidato natural?

Porque el costo del hidrógeno verde depende casi enteramente del costo de la electricidad renovable, y Chile tiene la radiación solar más alta del mundo y viento consistente en el sur.

¿Qué estrategia nacional existe?

La estrategia nacional de hidrógeno verde publicada por el ministerio de energía en 2021, con una hoja de ruta de largo plazo y metas de producción y capacidad.

¿Cuántos proyectos hay?

Más de cuarenta iniciativas surgidas en el país, con un comité de desarrollo productivo del sector creado en 2022.

¿Para qué sirve el hidrógeno verde?

Para descarbonizar procesos industriales, transporte pesado y usos donde la electrificación directa no es viable, además de como vector de exportación de energía.

¿Qué es una feria sectorial de este tipo?

Un encuentro que reúne a toda la cadena de valor —producción, almacenamiento, transporte, uso final— para contacto comercial y técnico.

¿Qué papel juega Europa?

El de comprador potencial: la industria europea busca fuentes de hidrógeno de bajo costo, y Chile aparece como uno de los proveedores posibles a largo plazo.