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Italia, país del año 2021 para The Economist: con qué criterio

Impresión a una tinta de un pueblo en ladera con casas escalonadas y un campanario, visto desde el otro lado del valle.

Cada diciembre, el semanario británico The Economist designa su país del año, y su criterio no es el que suele suponerse: no distingue al país más grande, ni al más próspero, ni al más feliz, sino al que más ha mejorado en el año que termina.

En 2021 eligió a Italia.

Lo que no fue

El propio semanario se ocupó de descartar dos explicaciones obvias, porque ese año Italia había tenido un desempeño llamativo en dos escenarios muy visibles: ganó la Eurocopa de fútbol y ganó el Festival de Eurovisión.

La distinción, aclaró, no era por ninguna de las dos cosas.

Lo que sí fue

El argumento se apoyó en tres puntos.

Cohesión política. «Una gran mayoría de políticos italianos ha enterrado, por una vez, sus diferencias para apoyar un programa de reformas de gran alcance». Esa formulación —con el «por una vez» incluido— era a la vez elogio y diagnóstico: la fragmentación política crónica es el problema estructural que el semanario venía señalando desde hacía décadas.

Acceso a los fondos europeos. Ese programa de reformas era la condición para que Italia obtuviera los recursos a los que tenía derecho bajo el plan europeo de recuperación posterior a la pandemia —un instrumento que asignaba fondos condicionados a la presentación y ejecución de planes nacionales de reforma e inversión.

Gestión sanitaria y económica. La tasa de vacunación italiana estaba entre las más altas de Europa, y tras un 2020 especialmente duro —Italia fue el primer país europeo golpeado con dureza— la economía se recuperaba más rápido que la de otros países comparables.

Por qué el criterio es interesante

Ranking convencional«País del año»
Mide un nivelMide una variación
Favorece a los países ricosFavorece a los que se movieron
Estable año a añoCambia radicalmente cada año
Difícil de discutirDeliberadamente discutible

Medir la mejora en vez del nivel produce resultados que ningún índice económico daría. Un país rico y estancado no aparece; un país con problemas graves que empieza a resolverlos, sí.

Tiene también un sesgo evidente que conviene nombrar: premia el punto de partida bajo. Italia pudo mejorar mucho en 2021 en buena medida porque 2020 había sido catastrófico.

Qué significa una distinción así

Nada, en términos materiales: no viene con recursos ni con consecuencias institucionales.

Su valor es reputacional, y en dos direcciones. Hacia fuera, influye en la percepción de inversores, socios comerciales y prensa internacional, que es un factor real en el costo del financiamiento de un país. Hacia dentro, funciona como inyección de confianza para una población que venía de dos años muy duros.

Ese segundo efecto no es despreciable en el caso italiano. La autoimagen pública del país tiende al pesimismo sobre su propia capacidad de gestión, y una distinción externa que señala exactamente lo contrario tiene un peso psicológico desproporcionado respecto a su contenido objetivo.

Lo que vino después

Conviene leer el reconocimiento por lo que fue: una fotografía de un año, no un pronóstico.

La cohesión parlamentaria que el semanario destacó era, por su propia naturaleza, excepcional y transitoria —el tipo de acuerdo que se construye ante una emergencia y se deshace cuando la emergencia pasa. El gobierno de amplia coalición que hizo posible ese programa no llegó al final de la legislatura.

Lo que sí quedó fue el plan de reformas e inversiones comprometido con Bruselas, cuya ejecución se extendió durante años y sobrevivió a los cambios de gobierno. Es la parte de 2021 que efectivamente cambió algo, y la que The Economist, con o sin intención, acertó en señalar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el «país del año» de The Economist?

Un reconocimiento anual del semanario británico que distingue no al país más grande ni al más próspero, sino al que más mejoró durante el año.

¿Por qué eligió a Italia en 2021?

Por su gestión política: una amplia mayoría de fuerzas parlamentarias apoyó un programa de reformas de gran alcance, condición para acceder a los fondos europeos de recuperación.

¿Fue por la Eurocopa o por Eurovisión?

No. El semanario mencionó explícitamente que no era por los triunfos deportivos ni musicales de ese año.

¿Qué destacó en materia sanitaria?

Que la tasa de vacunación italiana estaba entre las más altas de Europa.

¿Y en lo económico?

Que tras un 2020 muy duro la economía se recuperaba más rápido que la de otros países europeos comparables.

¿Qué eran los fondos de recuperación?

El instrumento europeo creado tras la pandemia, que asignaba recursos condicionados a la presentación y ejecución de planes nacionales de reforma e inversión.

¿Qué valor tiene una distinción así?

Reputacional. No implica recursos, pero influye en la percepción de inversores y socios, y en el ánimo interno del país distinguido.