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[ Gastronomía ]

Cerveza italiana: el sector que superó a Francia en exportación

Impresión a una tinta de tres vasos de cerveza de formas distintas con espuma densa y un cono de lúpulo apoyado al lado.

La pregunta suena rara para un país identificado con el vino, pero los números la sostienen: el sector cervecero italiano aporta alrededor del 0,52 % del PIB, con un valor superior a los 9 mil millones de euros y más de 90.000 empleos asociados, contando los insumos.

Y el crecimiento no es marginal. En 2018 la producción subió un 4,7 % y las exportaciones un 6,6 % respecto al año anterior, con un dato que en su momento llamó la atención en el sector: Italia superó a Francia en volumen exportado.

Un movimiento que empezó en 1995

La cerveza artesanal italiana tiene una fecha de nacimiento inusualmente precisa: 1995, cuando se aprobó la norma que autorizó el homebrewing, la elaboración casera por fermentación. De ahí salió, en pocos años, un sector que hoy reúne más de 1.500 actividades de producción artesanal.

Comparado con Bélgica, Alemania o Chequia, el movimiento italiano es muy joven. Esa juventud resultó una ventaja competitiva por una razón sencilla: sin una tradición nacional que respetar, los productores italianos entraron directamente a experimentar, y lo hicieron desde una cultura gastronómica que ya tenía criterio sobre fermentación, maridaje y materia prima.

IndicadorValor
Aporte al PIB italiano~0,52 %
Valor del sector>9.000 millones de euros
Empleos asociados>90.000
Crecimiento de producción (2018)+4,7 %
Crecimiento de exportación (2018)+6,6 %
Cervecerías artesanales>1.500

Milán como capital cervecera

La concentración geográfica es clara: Lombardía lidera en número de cervecerías artesanales y Milán se consolidó como la principal ciudad consumidora del país. Es coherente con lo que ocurrió en otras capitales europeas —el consumo de cerveza artesanal es un fenómeno urbano antes que regional— pero tiene un componente milanés propio: la ciudad convirtió el aperitivo en una institución, y la cerveza encontró ahí un lugar sin desplazar al vino.

La contribución italiana al catálogo mundial

El movimiento dejó un aporte reconocible internacionalmente: la italian grape ale, un estilo que incorpora mosto o uva al proceso cervecero. Es exactamente el tipo de cruce que cabía esperar de un país vitivinícola llegando tarde a la cerveza, y hoy figura en las guías de estilos internacionales.

El cambio de hábito, visible en el idioma

El consumo dejó de ser estacional: la cerveza se toma todo el año y funcionó como formato de encuentro informal. Hay un indicador cultural bonito de ese desplazamiento, y es lingüístico. La invitación clásica italiana para conversar era «ne parliamo davanti a un caffè» —lo hablamos frente a un café—. Hoy convive con «prendiamo una birra insieme», tomamos una cerveza juntos.

No sustituye al café ni al vino, que siguen teniendo sus propios momentos y su propia liturgia. Ocupa un espacio distinto: el de la reunión larga y sin protocolo.

Qué llega a Chile

En términos comerciales, poco: cerveza artesanal italiana en tiendas especializadas y en volúmenes reducidos, porque el producto viaja mal y el flete pesa sobre un artículo de bajo valor unitario. El intercambio real es de otro tipo —estilos y técnicas—, y es de ida y vuelta: la escena cervecera chilena, también joven y también nacida sin tradición que respetar, siguió un camino muy parecido al italiano en un plazo comparable.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto aporta la cerveza a la economía italiana?

El sector, incluidos sus insumos, representa alrededor del 0,52 % del PIB italiano, con un valor superior a los 9 mil millones de euros y más de 90.000 empleos asociados.

¿La cerveza italiana se exporta?

Sí, y de forma creciente: en 2018 la producción aumentó un 4,7 % y las exportaciones un 6,6 % respecto al año anterior, superando en volumen exportado a Francia.

¿Cuándo nació la cerveza artesanal italiana?

En 1995, tras la aprobación de la norma que autorizó el homebrewing, la elaboración casera por fermentación. Es un movimiento joven comparado con las tradiciones cerveceras del norte de Europa.

¿Cuántas cervecerías artesanales hay?

Más de 1.500 actividades de producción artesanal, concentradas sobre todo en el norte y en particular en Lombardía.

¿Cuál es la ciudad italiana que más cerveza consume?

Milán, que se consolidó como la principal plaza cervecera del país, tanto en consumo como en densidad de cervecerías.

¿Qué es una cerveza «italian grape ale»?

Un estilo desarrollado en Italia que incorpora mosto o uva al proceso cervecero. Es la contribución más reconocible del movimiento italiano al catálogo internacional de estilos.

¿Por qué un país de vino desarrolló cerveza?

Por consumo y por hábito social más que por tradición: el consumo dejó de ser estacional y la cerveza se instaló como formato de encuentro informal, un espacio que el vino ocupa de otra manera.

¿Se nota ese cambio en el idioma?

Sí, y es un buen indicador: la invitación clásica «ne parliamo davanti a un caffè» convive hoy con «prendiamo una birra insieme».

¿Llega cerveza artesanal italiana a Chile?

En volúmenes pequeños, sobre todo en tiendas especializadas. El intercambio más frecuente es de conocimiento: estilos y técnicas italianas replicadas por cervecerías locales.