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La Azzurra: la selección italiana nació el 15 de mayo de 1910

Impresión a una tinta de una grada llena de espectadores en silueta, vista desde el campo, con torres de luz al fondo.

La selección italiana de fútbol nació oficialmente el 15 de mayo de 1910, con su primer partido oficial: contra Francia, en Milán.

La formación de aquel día —De Simoni, Varisco, Trerè, Fossati, Capello, Calì, Debernardi, Rizzi, Lana, Boiocchi, Cevenini— pertenece a otro fútbol y a otro mundo. Ninguno de esos apellidos significa nada para el aficionado contemporáneo, y todos están en el origen de la tradición futbolística más laureada de Europa.

Por qué azul

La camiseta azzurra no tiene relación con la bandera italiana, que es verde, blanca y roja.

El azul es el color de la Casa de Saboya, la dinastía reinante cuando se fijó el uniforme de las selecciones nacionales italianas a comienzos del siglo XX. Cuando Italia se convirtió en república en 1946, el color ya estaba tan identificado con el deporte nacional que nadie planteó cambiarlo.

De modo que Italia compite internacionalmente, en todos los deportes, con el color de una monarquía que dejó de existir hace casi ochenta años. Es una de esas continuidades que solo se notan cuando alguien las señala.

El palmarés

Títulos
Copas del MundoCuatro — segunda mejor marca histórica
Campeonatos de EuropaDos, el más reciente en la edición disputada en 2021

Cuatro mundiales sitúan a Italia solo por detrás de Brasil, y por delante de Alemania y Argentina en el momento en que se escribió esa historia.

La escuela italiana

El fútbol italiano tiene una identidad reconocible, y no es la del dominio del balón.

Su tradición es táctica y defensiva: organización, lectura del partido, gestión del resultado, capacidad de sufrir. Es una escuela que produjo generaciones de defensores y entrenadores de referencia mundial, y que exportó conceptos que hoy se usan en todos los idiomas.

Esa identidad ha sido criticada durante décadas como conservadora, y ha ganado cuatro mundiales. La discusión sobre si el fútbol debe entretener o ganar tiene, en Italia, una respuesta bastante clara.

También ha perdido

Sería deshonesto contar solo las victorias. La historia de la Azzurra incluye crisis profundas, entre ellas ausencias en fases finales de la Copa del Mundo que en Italia se vivieron como acontecimientos nacionales.

Ese es exactamente el punto que hace interesante al equipo como fenómeno cultural: en Italia, un mal resultado deportivo se lee como síntoma. Se discute sobre el sistema de formación, sobre la cantidad de jugadores extranjeros en la liga, sobre la infraestructura, sobre el país en general.

El espejo

Existe en la cultura italiana una idea repetida hasta convertirse en lugar común, y que como muchos lugares comunes tiene bastante de cierto: la selección es el espejo del país.

Sus grandes victorias coincidieron con momentos en que Italia necesitaba una razón para reconocerse unida, y esos triunfos funcionaron —al menos por unas semanas— como el único acontecimiento capaz de reunir a un país notoriamente dividido por región, por clase y por política.

De ahí la formulación que se repite en cada aniversario: la pasión de los italianos por la camiseta azul mide la capacidad del país de unirse frente a las dificultades. Y funciona en las dos direcciones.

En Chile

La relación chilena con la Azzurra es más estrecha que la que se tiene con cualquier otra selección europea, y tiene dos causas.

La primera es la inmigración: la colectividad italiana siguió al equipo desde siempre, y transmitió esa adhesión a descendientes que ya no hablan italiano.

La segunda es el fútbol de clubes: durante décadas, la liga italiana fue la más vista en América Latina, y varias generaciones de aficionados chilenos aprendieron fútbol europeo mirándola. Es el mismo mecanismo que explica la presencia italiana en la música o en la cocina: llegó antes, y se quedó.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo nació la selección italiana de fútbol?

El 15 de mayo de 1910, fecha de su primer partido oficial, disputado contra Francia en Milán.

¿Por qué se llama «Azzurra»?

Por el color de la camiseta: el azul de la Casa de Saboya, la dinastía reinante cuando se fijó el uniforme, que sobrevivió al fin de la monarquía.

¿Cuántos mundiales ha ganado Italia?

Cuatro, la segunda mejor marca histórica después de Brasil.

¿Y campeonatos europeos?

Dos, el segundo de ellos obtenido en la edición disputada en 2021.

¿Qué caracteriza al fútbol italiano?

Una tradición de organización defensiva y lectura táctica, más que de dominio del balón. Es una escuela reconocible y muy influyente.

¿Ha tenido períodos malos?

Sí, incluidas ausencias en fases finales de mundiales, que en Italia se viven como crisis nacionales y no como resultados deportivos.

¿Por qué se dice que la selección refleja al país?

Porque sus grandes victorias han coincidido con momentos en que Italia necesitaba una razón para reconocerse unida, y ese vínculo se cita constantemente en la propia cultura italiana.