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Industria italiana: la manufactura que sostiene la economía

Impresión a una tinta de una hilera de antenas parabólicas en una meseta seca, todas inclinadas al mismo ángulo.

Italia es una de las grandes economías manufactureras de Europa, y ese hecho —más que su gastronomía o su patrimonio— explica su posición económica. La producción y transformación de bienes es el motor central de su crecimiento, y por eso la industria aparece de forma recurrente en el centro del debate estratégico nacional.

Qué compone la industria italiana

Un estudio elaborado por The European House - Ambrosetti por encargo de la fundación de la feria de Milán —dedicado al futuro de la industria italiana entre resiliencia, relanzamiento y competitividad tras la crisis sanitaria global— ofrece la fotografía más citada del asunto.

Su punto de partida es el reparto del valor agregado industrial:

BloquePeso en el valor agregado industrial
Sectores tradicionales del Made in Italy: alimentación, moda, mueble~35 %
Mecánica, maquinaria, química, farmacéutica y otrosel resto

Ese 35 % es exactamente la parte visible: es lo que un consumidor extranjero asocia con Italia. El resto, dos tercios del valor, corresponde a industrias que venden a otras industrias y que sostienen la mayor parte del superávit comercial del país. Ahí está la paradoja del Made in Italy: la marca la construyen los sectores minoritarios en valor.

La visión: excelencias para vivir mejor

El estudio propone una dirección estratégica: que Italia se convierta en el país de referencia en el desarrollo de excelencias orientadas a mejorar la calidad de vida, combinando el liderazgo en los sectores tradicionales con la competencia en las industrias tecnológicas.

Formulado así suena a eslogan, pero tiene una lectura precisa: el argumento es que la ventaja competitiva italiana no está en el costo ni en la escala —donde no puede competir— sino en la capacidad de convertir conocimiento técnico en objetos bien resueltos, sea un mueble, una máquina de envasado o un fármaco.

Los recursos

La transformación se apoya en dos fuentes. La primera es europea: los fondos del programa de recuperación para 2021-2024, orientados a una economía verde, digital y resiliente. La segunda es nacional: el plan de transición industrial del ministerio de desarrollo económico, con un financiamiento del orden de 7.000 millones de euros dedicado a digitalización e innovación de procesos productivos.

Es un instrumento de política industrial clásico —incentivos a la inversión en maquinaria y digitalización— y su antecedente inmediato son los planes previos de la misma familia, que en Italia se asocian al concepto de industria 4.0.

El modelo que hay debajo: los distritos

Nada de esto se entiende sin la unidad organizativa característica de la manufactura italiana: el distrito industrial. Es una concentración territorial de pequeñas empresas, cada una especializada en una fase distinta de un mismo producto, que trabajan para muchas marcas a la vez.

El calzado de las Marcas, la lana de Biella, el mueble de Brianza, la orfebrería de Vicenza: en cada caso decenas o cientos de talleres pequeños producen conjuntamente lo que en otros países hace una sola fábrica grande.

Ese modelo explica dos rasgos que suelen desconcertar a los observadores externos. El primero es la capacidad de producir series cortas de alta calidad con flexibilidad, porque la red se reconfigura por pedido. El segundo es la dificultad de replicarlo: el valor no reside en una empresa que se pueda copiar, sino en la red y en el conocimiento que se transmite dentro del taller.

Qué se puede leer desde Chile

La comparación directa no aplica, pero hay un punto transferible. La política industrial italiana no intenta crear campeones nacionales grandes: financia la modernización de una base amplia de empresas pequeñas ya existentes y especializadas. Para economías con tejido productivo fragmentado —como buena parte de la manufactura chilena— es un modelo más pertinente que el de los grandes conglomerados.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la manufactura es central en la economía italiana?

Porque el proceso de producción y transformación de bienes es el principal motor de crecimiento del país: Italia es una de las grandes economías manufactureras europeas y su excedente comercial se genera ahí.

¿Qué peso tienen los sectores tradicionales?

Alimentación, moda y mueble generan en conjunto alrededor del 35 % del valor agregado industrial italiano. Son los sectores identificados con el Made in Italy.

¿Y el resto?

Corresponde sobre todo a mecánica, maquinaria, química y farmacéutica: industrias que venden a otras industrias y que sostienen la mayor parte del superávit comercial.

¿Qué es el estudio de The European House - Ambrosetti?

Un informe encargado por la fundación de la feria de Milán sobre el futuro de la industria italiana, su resiliencia y su competitividad tras la crisis sanitaria global.

¿Qué visión propone ese estudio?

Que Italia se convierta en el país de referencia en el desarrollo de excelencias orientadas a mejorar la calidad de vida, combinando los sectores tradicionales con los tecnológicos.

¿Con qué recursos cuenta esa transformación?

Con los fondos europeos del programa de recuperación para el período 2021-2024, orientados a una economía verde, digital y resiliente, y a nivel nacional con el plan de transición industrial del ministerio de desarrollo económico.

¿Cuánto financia el plan nacional?

Del orden de 7.000 millones de euros, destinados a digitalización e innovación de los procesos productivos.

¿Qué es un distrito industrial?

Una concentración territorial de pequeñas empresas especializadas en fases distintas de un mismo producto. Es la forma característica de organización de la manufactura italiana.

¿Por qué ese modelo es difícil de replicar?

Porque el valor no está en una empresa sino en la red: proveedores, talleres especializados y conocimiento transmitido en el propio taller. Sin la red completa, la pieza aislada no alcanza el mismo resultado.